Por Lydia Gil
“La música es el idioma universal de la humanidad”.
(Henry Longfellow Wadsworth, poeta)
(Henry Longfellow Wadsworth, poeta)
Viajar a un país, a través de su música, nos permite conocer su gente y sus costumbres, y nos ayuda a entender tanto sus raíces como su evolución.
Recorrer de norte a sur un territorio a través de la armonía de sus diferentes instrumentos te transporta hasta allá...
Redescubrir las canciones, que generación tras generación se han ido heredando, con nuevos arreglos musicales, es adrenalina pura para el alma…
Hoy, con especial cariño, recuerdo los sonidos tan característicos de algunos de los estados de México:
El repertorio musical de México es muy extenso y está impregnado de alegría, en sus huapangos y sones (La Bamba );
de pasión, con sus letras surgidas
del amor y del dolor (Cucurrucucú paloma);
de tristeza, por las desventuras
amorosas de un caballero hacia una bella dama (Cielo rojo); de amor,
con sus versos que te arrancan lágrimas y provocan un acelere en tu corazón (Cielito Lindo); intensidad, con sus composiciones que buscan expresar el sentir del
pueblo mexicano (México lindo y querido);
de melancolía, con canciones que
piden recapacitar y poder dar marcha atrás (Volver,
volver); de integridad, con sus
palabras que te invitan a no perderte en el camino (El Rey); de orgullo patrio,
con bellas estrofas sobre los rincones de esta tierra mágica (El Viajero).
Este gran legado
musical, tiene como principal autor a José
Alfredo Jiménez, considerado el mejor cantautor de música ranchera de todos
los tiempos, y han sido grandes voces quienes han conseguido que la canción
mexicana de la vuelta al mundo, siendo el más destacado intérprete, Vicente Fernández.
Sin duda alguna, la
música mexicana es cómplice y aliada de los ciudadanos de esta tierra, una fiel
acompañante a lo largo de su vida, y de su muerte… Y es que en este país, siempre
hay motivos para celebrar y crear el escenario perfecto con el que disfrutar de
unas buenas rancheras (serenatas,
fiestas, espectáculos, festivales, eventos culturales, conciertos…) y por qué
no, cantarlas al unísono.
Estas líneas tan
sólo representan un pequeño homenaje a la música ranchera, quizás el área
cultural más conocida de México, y por tanto una de las piezas clave del gran
mosaico artístico de esta gran nación.

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