Debéis pensar, casi 2 millones de km2 dan para mucho. Y sí, México es arte, México es magia, México es fusión, México es cultura, México es color, México es luz... México, es México, sin más. ¿Qué mejor manera de describirlo? El nombre de México procede del idioma náhuatl (Mēxihco) y se podría traducir como ‘el ombligo de la luna’. Bonito, ¿verdad? En este página descubriréis una parte de esa luna que brilla con luz propia: sus danzas folklóricas, que se impregnan de sus espectaculares, animadas y diversas tradiciones.
Su cultura es Patrimonio de la Humanidad
La UNESCO ha encontrado en México un lugar apasionante por descubrir que hay que proteger, difundir y conservar. Cuenta con 32 lugares destacados: 27 son Patrimonio Cultural y 5 Patrimonio Natural. Además de este patrimonio "físico", cuenta con 7 tradiciones y festejos considerados Patrimonio cultural inmaterial: 2011
“La música es el idioma universal de la humanidad”.
(Henry Longfellow Wadsworth, poeta)
Viajar a un país, a través de su música, nos permite conocer su gente y sus
costumbres, y nos ayuda a entender tanto sus raíces como su evolución.
Recorrer de norte a sur un territorio a través de la armonía de sus diferentes
instrumentos te transporta hasta allá...
Redescubrir las canciones, que generación tras generación se han ido heredando,
con nuevos arreglos musicales, es adrenalina pura para el alma…
Hoy, con especial cariño, recuerdo los sonidos tan característicos de algunos
de los estados de México: la Capital, con sus ritmos
prehispánicos de tambores y caracolas que te conducen a sus pirámides y a sus
danzas ancestrales; Oaxaca, con esos
compases de aire místico que te hacen rememorar sus leyendas y delata el
arraigo de la superstición en sus gentes; Chiapas
con su marimba y sus paisajes, repletos de selva y de color; Veracruz, con el arpa y la jarana, que
ayudan a crear ese ambiente de alegría tan característico de los jarochos; Nuevo León, con su acordeón y sus regiomontanos galantes; Sinaloa,
con la trompeta, la tambora y su grandioso carnaval; y Jalisco, con el mariachi,
un conjunto de 12 personas tocando la vihuela, la guitarra, el guitarrón, los
violines y las trompetas, para formar el conjunto musical que ha dado la vuelta
al mundo, convertiéndose en sello indiscutible de los mexicanos y que desde el
año 2011 ha
sido reconocido como Patrimonio
Inmaterial de la Humanidad.
El repertorio musical de México es muy extenso y está impregnado de alegría, en sus huapangos y sones (La Bamba);
de pasión, con sus letras surgidas
del amor y del dolor (Cucurrucucú paloma);
de tristeza, por las desventuras
amorosas de un caballero hacia una bella dama (Cielo rojo); de amor,
con sus versos que te arrancan lágrimas y provocan un acelere en tu corazón (Cielito Lindo); intensidad, con sus composiciones que buscan expresar el sentir del
pueblo mexicano (México lindo y querido);
de melancolía, con canciones que
piden recapacitar y poder dar marcha atrás (Volver,
volver); de integridad, con sus
palabras que te invitan a no perderte en el camino (El Rey); de orgullo patrio,
con bellas estrofas sobre los rincones de esta tierra mágica (El Viajero).
Este gran legado
musical, tiene como principal autor a José
Alfredo Jiménez, considerado el mejor cantautor de música ranchera de todos
los tiempos, y han sido grandes voces quienes han conseguido que la canción
mexicana de la vuelta al mundo, siendo el más destacado intérprete, Vicente Fernández.
Sin duda alguna, la
música mexicana es cómplice y aliada de los ciudadanos de esta tierra, una fiel
acompañante a lo largo de su vida, y de su muerte… Y es que en este país, siempre
hay motivos para celebrar y crear el escenario perfecto con el que disfrutar de
unas buenas rancheras (serenatas,
fiestas, espectáculos, festivales, eventos culturales, conciertos…) y por qué
no, cantarlas al unísono.
Estas líneas tan
sólo representan un pequeño homenaje a la música ranchera, quizás el área
cultural más conocida de México, y por tanto una de las piezas clave del gran
mosaico artístico de esta gran nación.